sábado, 16 de febrero de 2008

¡¡Habemus cesta!!

¡Qué rápido pasa la semana! Ya es de nuevo sábado y casi ni me he dado cuenta. Claro que no he estado tan sola como otras semanas, porque como Bibianna ha tenido una contractura muscular en la espalda y no ha ido a trabajar, ha estado conmigo dos días extras enteros. Eso sí, he tenido que cuidar de ella con mimos y runruns, lo cual me ha tenido bastante ocupada, y no he podido escribir en el blog, ruego me disculpen por ello. Ha ocurrido un hecho que ha estado a punto de echar al traste mi concepción de espacio tiempo. El caso es que el miércoles llamaron a la puerta muy temprano, yo aún estaba dormida, y ni a mí me dio tiempo a esconderme, ni a David a abrir la puerta. Pero después de averiguaciones varias, descubrimos que se trataba de un repartidor que nos traía un paquete. El caso es que el viernes, con la rapidez que caracteriza a estas compañías, el paquete llegó a casa. Cuando Bibianna lo abrió, descubrimos que se trataba de una cesta de Navidad, y aunque en un principio pensé que regresábamos a esas fiestas tan entrañables en las que se me permite jugar con las bolas de un árbol, resultó que la cesta se había extraviado durante dos meses por algún almacén de la casa de transportes. Es la primera vez que veo un jamón, aunque lo que a mí más me ha gustado era la caja, llena de papelitos y cintas que podían esparcirse por toda la casa. Aún no sé muy bien, porqué Bibianna la dejó tras la puerta del recibidor, fuera de mi alcance.
No quisiera acabar mi crónica de hoy sin felicitar desde aquí a todos los gatos enamorados, ya que el día 14 fue San Valentín. Mic mic!!!

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